Diseño web en Vigo y Galicia: cómo elegir a quién te la hace
Diez preguntas que hacer antes de firmar con quien va a hacer tu web, las señales que conviene mirar con lupa y cuándo tiene sentido una agencia, un profesional autónomo o hacerla tú.
Para elegir quién hace tu web no basta con mirar el precio ni un portafolio bonito. Lo que de verdad importa es que el dominio y la web sean tuyos, que haya copias y alguien que responda cuando algo falla, que la web esté preparada para Google y para las respuestas de la IA, y que sepas desde el primer día cuánto va a costar mantenerla cada año. Que esté en Vigo o en Galicia ayuda, pero es el segundo filtro, no el primero.
Soy Miguel, diseño y desarrollo webs desde Vigo, y lo hago yo mismo, sin intermediarios. Precisamente por eso quiero escribir esto sin vender humo: hay muchas formas buenas de tener una web y ninguna le vale a todo el mundo. Lo que sigue es la lista que le daría a un amigo que está a punto de encargar la suya.
¿Importa que quien hace tu web sea de Vigo o de Galicia?
Importa, pero menos de lo que parece. Tener cerca a quien hace tu web tiene ventajas reales:
- Podéis veros. Un café para explicar tu negocio ahorra muchos correos. Hay cosas que se entienden mejor viendo el local, la obra o la finca.
- Conoce el contexto. No es lo mismo una tienda en el centro de Vigo que una casa rural en el interior de Ourense, ni un restaurante que vive del verano que una empresa forestal que trabaja con administraciones.
- Habla tu idioma. En Galicia muchos negocios trabajan en castellano y en gallego, y a veces también en inglés. Una web bilingüe bien hecha no es un botón que traduce sobre la marcha: cada idioma tiene su propia dirección, sus textos revisados y sus etiquetas para que Google enseñe la versión buena a cada persona.
Ahora bien, la cercanía no sustituye a lo esencial. Alguien de Vigo que te deja el dominio a su nombre y no hace copias es peor opción que alguien de Lugo, de Madrid o de donde sea que trabaja con transparencia. Primero, que trabaje bien; después, que esté cerca.
¿Agencia, profesional autónomo o hacerla tú?
Las tres opciones tienen su sitio. Esta es la comparación honesta, sin cifras inventadas:
| Opción | Encaja bien si… | Ten en cuenta que… |
|---|---|---|
| Hacerla tú con un creador de webs (Wix, Squarespace, WordPress.com…) | Tienes tiempo, te gusta trastear y tu web es sencilla: una página de presentación, un horario, un contacto. | El tiempo que le dedicas también cuesta. El SEO, la velocidad y los idiomas corren de tu cuenta, y cambiar de plataforma más adelante puede ser laborioso. |
| Agencia | Necesitas muchas piezas a la vez: marca, campañas, redes, fotografía, web, y un equipo que las coordine. | Sueles tratar con una persona de cuentas y el trabajo se reparte entre varias. Pregunta quién hará tu web en concreto y quién la cuidará después. |
| Profesional autónomo | Quieres hablar directamente con quien hace el trabajo y un trato continuado. | Depende de una persona. Pregunta qué pasa si se pone enferma o está de vacaciones, y dónde quedan los accesos y las copias. |
Yo estoy en la tercera fila y no creo que sea la mejor para todos. Si tu web es una tarjeta de visita que casi nunca cambia y te gusta hacerlo a ti, un creador de webs puede ser la decisión más sensata. Si estás lanzando una marca entera con campaña incluida, una agencia con un equipo grande puede encajar mejor.
¿Qué preguntas debo hacer antes de firmar?
Estas diez preguntas separan un buen encargo de un problema a tres años vista. Quien trabaja bien las responde sin rodeos.
- ¿De quién es el dominio y de quién es la web? El dominio (tunegocio.es o tunegocio.gal) debe estar a tu nombre. La web, los textos y las fotos que pagas, también.
- ¿Puedo llevármela a otro sitio si un día quiero? Pide que te confirme que te entregará los archivos y los accesos. Si la respuesta es «no se puede», ya sabes algo importante.
- ¿Quién hace las copias de seguridad, cada cuánto y dónde se guardan? «El hosting ya hace copias» no es una respuesta completa. Pregunta cuántos días se guardan y si alguien ha comprobado alguna vez que se pueden recuperar.
- ¿Qué incluye el mantenimiento y cuánto cuesta cada año? La web no termina el día que se publica: hay que actualizarla, vigilarla y renovar dominio y certificado. Pide el precio anual por escrito, separado del precio de la web.
- ¿Cómo sabremos si funciona? Una web que no se mide es una opinión. Como mínimo, debería darse de alta en Search Console, la consola gratuita de Google, para ver con qué búsquedas te encuentran.
- ¿Está preparada para Google y para la IA? Cada vez más gente pregunta a ChatGPT, a Perplexity o a la IA de Google en lugar de mirar una lista de enlaces. Pregunta si la web llevará datos estructurados, preguntas frecuentes bien respondidas y textos claros que una IA pueda citar.
- ¿Cómo se hacen los idiomas? Si la quieres en castellano y en gallego, pregunta si cada idioma tendrá su propia dirección y si los textos los revisa una persona.
- ¿Qué tal va en el móvil y cuánto tarda en cargar? La mayoría de las visitas llegan desde el teléfono. Pide ver en tu móvil alguna web que ya haya hecho.
- ¿Quién escribe los textos y quién pone las fotos? Es donde más se retrasan los proyectos. Dejad claro quién hace qué y cuándo.
- ¿Quién me responde cuando algo falla, y cómo? Un correo genérico, un formulario de soporte o una persona con nombre y teléfono. Las tres existen; elige sabiendo cuál te toca.
Un consejo práctico. Guarda las respuestas por escrito, aunque sea en un correo. No es desconfianza: es que dentro de dos años ninguno de los dos recordará lo que se habló en un café.
¿Qué señales deberían hacerte dudar?
No se trata de desconfiar de todo el mundo, sino de reconocer algunas frases y situaciones que suelen acabar mal:
- «Posicionamos tu web en 24 horas, garantizado». Nadie controla los resultados de Google, y menos en un día. Un buen trabajo de SEO se nota en semanas o meses, y se mide.
- El dominio registrado a nombre del proveedor. Si el día de mañana os separáis, recuperarlo puede ser una odisea. Pide que esté a tu nombre desde el primer día.
- Un precio cerrado sin desglose. No hace falta una hoja de cálculo, pero sí saber qué incluye: cuántas páginas, cuántos idiomas, si hay formularios, tienda o reservas, y qué queda fuera.
- Nadie habla de copias ni de mantenimiento. Si la conversación termina el día de la publicación, la pregunta es quién se ocupa de la web después.
- No te dejan ver lo que han hecho. Todo el mundo tiene trabajos que no puede enseñar, pero algún ejemplo o caso explicado debería haber.
¿Qué pasa después de publicar la web?
Aquí es donde más diferencias veo entre unas webs y otras. Una web viva necesita actualizaciones, copias, alguien que se entere si se cae y alguien que compruebe que los formularios siguen llegando. Suena a poco hasta que un formulario deja de enviar mensajes y nadie lo nota durante semanas.
Por eso, cuando compares presupuestos, compara también lo que viene después. Un precio de web más bajo con un mantenimiento caro o inexistente puede salir mucho más caro en tres años que al revés.
¿Cómo trabajo yo?
En pocas palabras, para que puedas compararlo con las otras opciones que tengas sobre la mesa:
- Hablas conmigo. Quien escucha lo que necesitas es quien hace la web y quien la cuida después.
- Web nueva, presupuesto cerrado. Cada web se presupuesta a medida, según páginas, idiomas y funciones, sin sorpresas al final. Puedes verlo en webs que se encuentran.
- El dominio y la web son tuyos. Si un día te vas, te los llevas.
- Cuidado después de publicar. Vigilo 23 webs desde fuera, con aviso al instante si alguna deja de responder; los formularios se prueban cada mañana de punta a punta y hay copias diarias con 14 días de instantáneas. Los paquetes van desde 35 €/mes (Cuidado), 75 €/mes (Presencia, con SEO continuo y presencia en la IA) y 150 €/mes (Dirección), sin IVA. Tienes el detalle en cuidado de tu web y en precios.
- Castellano, gallego e inglés. Cada idioma con su dirección y sus textos revisados.
Si quieres ver cómo es en el día a día, hay tres casos contados sin nombres: una escuela de canto que llena sus coros desde Google y un productor que publica su manual (música), una plataforma de gestión forestal y la app de una comunidad de montes vecinales (monte y rural), y una mudanza de webs y correo a un servidor propio sin que el cliente tuviera que tocar nada (servidores y seguridad).
Preguntas frecuentes
¿Es mejor contratar la web con alguien de Vigo?
Ayuda poder verse, que conozca el contexto gallego y que trabaje en castellano y en gallego, pero no es lo más importante. Primero mira que el dominio y la web queden a tu nombre, que haya copias y un mantenimiento claro y que alguien te responda cuando algo falla; después, la cercanía.
¿Qué es mejor, una agencia o un freelance?
Depende de lo que necesites. Una agencia encaja cuando necesitas muchas piezas coordinadas a la vez, como marca, campañas y redes. Un profesional autónomo encaja cuando quieres hablar directamente con quien hace y cuida la web. En ambos casos, haz las mismas preguntas sobre propiedad, copias y mantenimiento.
¿Puedo hacer la web yo mismo con Wix o Squarespace?
Sí, y para una web sencilla que casi no cambia puede ser una buena opción. Ten en cuenta el tiempo que le vas a dedicar y que el SEO, la velocidad y los idiomas corren de tu cuenta. Si más adelante quieres cambiar de plataforma, la mudanza puede dar trabajo.
¿Cuánto cuesta mantener una web al año?
Depende de lo que incluya y de quién lo haga, por eso conviene pedir el precio anual por escrito antes de firmar. En mi caso, el mantenimiento va en paquetes mensuales desde 35 € al mes sin IVA, con servidor, actualizaciones, copias diarias, vigilancia y seguridad.
¿A nombre de quién debe estar el dominio de mi web?
Al tuyo. El dominio debe estar registrado a tu nombre o al de tu empresa desde el primer día, aunque la gestión técnica la lleve otra persona. Así, si algún día cambias de proveedor, tu dirección en internet sigue siendo tuya.
Miguel A. Taboada
Diseño y desarrollo webs, apps e IA útil desde Vigo. Escribo sobre lo que veo cada semana cuidando webs de artistas, escuelas y pymes.