Tu web y tu correo, vigilados. Y si algo falla, me entero yo primero.
La historia de un cambio de casa: webs y correo que salen de un alojamiento compartido a un servidor propio, sin que el cliente tenga que tocar nada, y un sistema de vigilancia que avisa de todo.
Una mudanza de servidor que nadie notó
El reto
Las webs y el correo vivían en un hosting compartido (un servidor que se reparte entre muchos clientes desconocidos). Tocaba mudarse a un servidor propio sin cortar el correo ni obligar a nadie a reconfigurar el móvil o el ordenador.
Lo que hicimos
- La mudanza de webs y correo a servidor propio, con las mismas contraseñas: el cliente no tuvo que tocar su correo.
- Las DNS (la agenda que le dice a internet dónde está cada web y cada buzón) pasaron a Cloudflare.
- Bloqueo automático de ataques, con aviso por Telegram que distingue un acceso sospechoso del propio cliente, desde España, de un ataque desde el extranjero.
- Copias cada noche a un almacenamiento en casa, con instantáneas diarias guardadas 14 días: se puede volver a cualquier día de las dos últimas semanas.
- 23 webs vigiladas desde fuera, como las vería cualquier visitante.
- Los formularios de las webs se prueban de punta a punta cada mañana, con aviso si alguno falla.
- Un vigilante que avisa cuando otro vigilante deja de funcionar.
Tres contraseñas mal en el correo. ¿Será el propio cliente? Bloqueado por ahora.
Intentos repetidos desde fuera. Bloqueado sin más.
Terminada. Instantánea guardada.
Probados esta mañana: todos llegan.
Maqueta con datos de ejemplo.
Webs vigiladas 23 en marcha
Maqueta con datos de ejemplo.
El resultado
Vigilar no sirve si nadie se entera: por eso todo avisa.
Un vigilante que falla en silencio es peor que no tenerlo, porque da una tranquilidad falsa. Por eso cada pieza avisa cuando algo va mal, y hay otro vigilante pendiente de los vigilantes.
¿Te pasa algo parecido?
Si no sabes dónde vive tu web, quién hace las copias o qué pasaría si mañana dejara de funcionar, cuéntamelo. Lo revisamos juntos.